Una posible reconstrucción
Con
el dolor de los pies a la cabeza,
aún
respiro,
después
de tanto esfuerzo por seguir vivo,
tantas
palmaditas en la espalda,
tantas
mamadas en la noche,
tantas
ganas de vivir sin respiro.
Tanto
decir tanto cuesta,
tanto
que mis huesos no pueden con todas esas palabras,
siento
como si mi tobillos se resquebrajasen a la vez
y
me hundiera en mi propio cuerpo,
mientras
que mi alma al menos tira para alante por mi.
Dicen
que detrás de un gran hombre hay una gran mujer,
pues
yo encontré un ángel,
una
persona a la que le salen alas con cada acción suya.
Siempre
apoyando mi corazón con su cabecita.
Se
que ella me podrá reconstruir pedacito a pedacito,
ella
ya me rompió y sabe como soy para una reconstrucción
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